Jacqueline Saint Anne, vendedora ambulante y dirigente infantil.“LOS NIÑOS PUEDEN TRABAJAR Y APORTAR” Tiene catorce años y ocho de experiencia laboral. Es una de las 196 mil 104 niñas y niños trabajadores que hay en Chile. Esto, pese a que la Convención de los Derechos del Niño, ratificada por nuestro país, establece que ningún menor de 15 años puede hacerlo. Jacqueline, junto a otros doscientos niños chilenos, participa en una organización internacional que lucha para que se reconozca su derecho a trabajar y se dicten leyes que lo regulen y eviten la explotación y el abuso. 13:30 hrs. Plaza de Armas. Frontis de la catedral de Santiago. Ha pasado media hora y ni luces de esta niña, de la que todos hablan maravillas. En la calle, decenas de comerciantes trabajan con un ojo en la mercadería y otro en la siempre latente llegada de los carabineros. Se mueven rápido. La Municipalidad de Santiago se tomó en serio la erradicación de los ambulantes. “La pega está imposible”, comenta una vendedora de calcetines. Minutos más tarde me llama mi entrevistada para avisar que no llega, que está ocupada, y pienso ¿qué ocupaciones tan importantes puede tener una niña de catorce años? Pero sin duda Jacqueline no es cualquier niña. Concertamos una nueva entrevista para el día siguiente. “Disculpe tía, pero mañana sólo tengo tiempo entre la una y las dos”. Nos volvemos a juntar en el centro. Son sus barrios, los conoce bien y se siente más cómoda ahí que en ninguna otra parte. Esta vez llega, pero corriendo. Salió del colegio a la una, atraviesa todo Santiago para juntarse conmigo y a las tres tiene una importante reunión en la Vicaría de la Pastoral Social. Jacqueline es una de los cinco miembros de la directiva del Movimiento Chileno de Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores (Mochinat’s). Es bajita y posee una sonrisa inocente y distraída que desaparece cuando habla de su organización, de lo que han logrado y de la lucha que hace cuatro años vienen dando para que su trabajo sea reconocido. En esos momentos se pone serie y expone con claridad y firmeza una mirada acerca del trabajo infantil que para muchos -UNICEF, OIT y Ministerio del Trabajo incluidos- puede parecer chocante. Protagonismo infantil El Mochinat’s se creó en septiembre de año 2002, bajo el alero de la Vicaría de la Pastoral Social. Se trata de un movimiento creado por niños trabajadores, con una estructura a nivel mundial. En Chile son más de 200 miembros, repartidos en trece grupos de trabajo. Cada uno tiene dos delegados, que se reúnen una vez al mes para tomar acuerdos y planificar actividades. La coordinación general está en manos de una directiva formada por cinco niños, Jacqueline es uno de ellos. En mayo del año pasado asistió al encuentro mundial de niños trabajadores de Alemania, como representante latinoamericana. "Nosotros luchamos por tener un trabajo digno y en buenas condiciones. Queremos que se nos reconozca como niños y niñas trabajadores y nuestro derecho a trabajar, porque así vamos a estar protegidos... queremos participación y no compasión... creemos que los niños pueden trabajar y aportar en sus familias, pero hay que protegerlos, hacer horarios especiales para que puedan estudiar y jugar“. "Dicen que cuando un niño trabaja deja el colegio, pero nosotros vemos quehay muchos niños que pueden estudiar porque trabajan para pagarse sus útiles y tomar micro. Yo le doy harto tiempo a mis estudios. Ahora estoy en primero medio y tengo promedio 6,8. En el futuro quiero ser periodista o abogada... y sé que con mi esfuerzo lo puedo lograr“. "Ahora estamos tratando de sumar más niños a nuestro movimiento, porque si somos más y nos seguimos organizando vamos a lograr cosas buenas para los niños trabajadores de Chile y de todo el mundo. Tenemos un correo -mochinats@yahoo.es-y yo invito a todos los que nos quieran escribir que lo hagan. Si nos quieren preguntar algo, o unirse a nuestro grupo, cualquier cosa“.
“El trabajo infantil siempre parte por una necesidad” La vida de Jacqueline es más agitada que la de cualquier adulto promedio. Estudia en las mañanas, corre hasta su casa a cambiarse de ropa y viaja en micro desde San Joaquín hasta Ahumada, donde instala su negocio ambulante. Recién cerca de las diez de la noche se encuentra con su mamá y vuelven juntas a la casa, pasadas las doce de la noche. Apenas tiene tiempo para estudiar, hacer las tareas y dormir. Al otro día la misma rutina. Eso en temporada alta, como ahora, que se prepara para la navidad. Después el trabajo baja y su vida se acerca un poco más a la de una niña “normal”. ¿A qué edad empezaste a trabajar? "A los seis años, en el centro, con un pañito al lado de mi mamá. Vendía tarjetas, stickers, pequeñas cosas que puede vender un niño. Mi mamá trabajaba por temporadas en empresas y cuando quedaba cesante volvía a la calle y mi hermana gemela y yo volvíamos con ella, porque no nos podía dejar solas, le daba miedo que nos pasara algo“. ¿Y te gustaba trabajar siendo tan chiquitita? "Me gustaba porque lo tomaba como un juego. Con mi hermana, en vez de quedarnos jugando solas en la casa, salíamos a trabajar y le ayudábamos a mi mamá, nos entreteníamos entre las dos y jugábamos con otros niños. Igual es difícil trabajar desde chica. Algunas personas, creyendo que me ayudaban, me amenazaban que me iban a mandar a los carabineros o me miraban con lástima... ¡y yo me sentía orgullosa de ayudar a mi mamá! A los diez años me independicé de mi mamá. Al principio empecé a ayudar a otros comerciantes y ellos me pagaban. Después, como ya estaba más grande me fui del lado de mi mamá y empecé a ganar mi plata y después hice mi propio paño“. ¿Qué es tener un paño? "Es tener tus propios productos, sacar tus ganancias y guardar para poder invertir de nuevo. Igual, con mi mamá compartimos las ganancias y nos apoyamos cuando a la otra le va mal“. ¿Cuánto puedes ganar en un día? "En un día...entre cinco y diez mil pesos. De ahí saco la mitad de ganancias y la otra la invierto en productos. Al final, me puedo ganar como tres o cinco mil pesos diarios. A veces invierto todo lo que gano para agrandar el negocio, porque no voy a tener un negocio chico siempre“. ¿Y es peligroso trabajar en la calle? "Si, igual hay hartos peligros en la calle... En la calle te pueden atropellar, te pueden violar. A mí una vezestuvieron a punto de atropellarme en un choque en Alameda, ahí atropellaron a varios comerciantes“. "Igual, el año pasado fue súper difícil para mí porque pasé con bronquitis, por el smog, y me volvió el asma. Tuve apendicitis por culpa de comer tanta comida chatarra, porque en la calle no se puede comer bien porque sale caro, comemos papas fritas y completos. No podemos llevar comida porque es incómodo, hay que andar siempre arrancándose de los carabineros“. ¿Te han tomado detenida? "Si poh, varias veces. Igual uno se resiste a que te lleven porque pierdes la mercadería,pierdes de trabajar. Ahí es cuando te pegan. Yo discuto con ellos, les hablo de nuestros derechos. A veces mi mamá cae conmigo y no hay nadie que me vaya a buscar, ahí es cuando me pasan al juzgado. Tengo miedo porque como he caído varias veces me pueden mandar a un hogar”. “También, varias veces me han pegado los carabineros, una vez me dejaron el ojo negro. Cuando tenía doce años me pegaron con un palo en el estómago y me tuvieronque hospitalizar, tuve pancreatitis, estuve súper grave. Todavía estoy afectada del estómago”. ¿Y no los denunciaste? “Quise hacerlo, pero nadie respondió por eso, ellos se lavaron las manos... negaron lo que habían hecho”. ¿No pensaste en dejar de trabajar? “No, como que me dan más ganas de volver a trabajar, a dar a la pelea, a luchar, porque para obtener algo hay que luchar, porque cuando es algo sacrificado y lo obtienes con esfuerzo es algo lindo, que tu sabes que lo adquiriste con esfuerzo, no es un regalo”. “Igual me han dicho que puedo trabajar en los supermercados, de empaquetadora, pero a mí no me gusta trabajar así porque para mí eso es explotación. Hay supermercados donde le cobran a los niños por trabajar, les cobran como 300 pesos por hora. En la calle se gana más, conozco gente y entre los comerciantes nos cuidamos”. Si no hubieras tenido la necesidad de trabajar, ¿lo habrías hecho igual? “Mire, todos niños y niñas que empezamos a trabajar lo hacemos por una necesidad, si no hubiera necesidad no lo haríamos. Eso es al principio, pero cuando tenemos la experiencia de trabajar ya no la va dejar fácilmente. A mí mi mamá me dice que no trabaje, que ahora ella tiene trabajo, pero yo le digo que esto a mí me gusta. Tengo mi plata y puedo compárame las cosas que mi mamá no me puede dar, me compro mis útiles para el colegio, pago mis micros, ayudo en mi casa... eso me hace sentir útil”. “Lo único es que me gustaría tener un trabajo que estuviera autorizado por la ley, donde los carabineros nos molestaran y nadie nos discriminara, porque hay mucha discriminación, como uno es más chico, creen que somos objetos, que nos pueden manipular como quieren. Nosotros en el Mochinat`s decimos que no somos el problema, sino parte de la solución. Eso es lo que los grandes, los políticos no entienden”. 14:30 hrs. “¡Estoy atrasada, me tengo que ir!”. En la Vicaría la esperan para ayudarle a escribir una carta, una solicitud para poner un puesto en la calle, “para poder trabajar tranquila”, dice. Recoge el montón de fotos que se tomó en Alemania, esas donde se la ve dando conferencias de prensa en colegios de Berlín y Dusseldorf. Todavía lleva puesto el uniforme del colegio, se despide con su sonrisa característica y se pierde en el anonimato de un Santiago de tres de la tarde. Margarita Ortega, Periodista |