| QUO VADIS??
Julio César Ibarra I. INTRODUCCIÓN Detrás de estas interrogantes, hay un conjunto de procesos humanos que están en ciernes. El conocimiento de nosotros mismos, nuestra identidad, nuestro ser social, nuestra calidad de vida, nuestra posición económica, nuestra posición en la sociedad, nuestra posición ante la trascendencia, nuestro amor. Son interrogantes que preguntan sobre la vida y la muerte que nos toca gozar o sufrir. Quizá la primera hipótesis que surja de esto sea que en la medida que los seres humanos, logremos articular las distintas partes de nuestras personas, que andan por ahí, en forma contradictoria, encontraremos el camino hacia las respuestas que buscamos. Qué preocupa hoy día, en Chile, a un grupo no despreciable de gente, cuyas características trataremos de definir a continuación: " Gente, que pertenece a una generación cuyo promedio de edad alcanza los 40 años, al día de hoy. " Mujeres y hombres, cuya infancia, adolescencia y primera juventud se desarrolló bajo la influencia de la dictadura militar. " Gente a la que tocó presenciar y sufrir, la muerte, la persecución y la dispersión por el mundo, de la parte revolucionaria de la generación anterior y de la suya propia. " Gente que vive en la contradicción de adaptarse al nuevo mundo y renegar de su pasado revolucionario; adaptarse al nuevo contexto y generar nuevos espacios para el cambio; o salirse del sistema y hacerse militante de la marginalidad. " Gente que ha construido una personalidad hecha de retazos de variadas filosofías y religiones y que por lo mismo vive sometida a tensiones éticas y morales. " Gente que ha asumido en la vida cotidiana, el sistema neoliberal en todas sus formas: sistema de previsión, sistema de salud, sistema laboral, sistema político, sistema educativo, sistema cultural y religioso, como todo el mundo, pero con un cierto sentido de irreverencia ante tales sistemas, y de rebeldía ante la desigualdad humana que ellos manifiestan y avalan. " Gente, cuyo momento vital en el ciclo de vida los lleva a volcarse hacia fuera, preocuparse de los hijos, la familia, el trabajo, dejando poco espacio para la reflexión interior y la vida política.
Pero no basta saber cuántos somos los insatisfechos, ni si aquello que nos da insatisfacción es lo mismo en todos los casos. Cuando pensamos en lo que queremos hacer, comenzamos buscando un sentido, imaginando cuál es la vida que queremos llevar, algo que además de tener sentido nos dé seguridad, identidad: un mundo hecho a imagen y semejanza nuestra, así de simple. Para ello necesitamos reflexionar, desde nosotros mismos, con todo nuestro cuerpo, concebido como un organismo integral. Cuando hablamos de que el ser humano es un ser social, inserto en un contexto histórico, no estamos diciendo que está inserto sólo ideológicamente (es decir con la razón, lo cognitivo, lo racional), estamos hablando de un ser humano que tiene un cuerpo, un alma, una familia, una sociedad, un dios; que se vincula a otros estableciendo relaciones, que mayoritariamente son vínculos elegidos libremente, salvo en el caso de las relaciones familiares. En esta perspectiva necesitamos pensar, e identificar algunos conceptos y sentir a los otros y sentirnos con ellos. Lo que necesitamos es hacernos un mapa mental, reconstruir el mundo en nuestras mentes, imaginarnos cómo podrían ser las relaciones en ese mundo, cómo podemos aprovechar los recursos con que hoy contamos, en definitiva imaginarnos un modelo experimental de mundo, y también examinar nuestras emociones, ver cómo nos sentimos en este mundo que estamos inventando. Cuando imaginamos lo que queremos vivir, no podemos olvidar nuestras creencias ¿Cuales son los mitos que sostienen nuestra vida interior como las columnas que sostienen el templo de las oraciones? El siguiente paso sería,
buscar un lugar que presente condiciones mínimas para implementar
nuestro modelo experimental.
Si queremos iniciar un movimiento político, necesitamos pensar en una estrategia política, entendida como un plan estratégico que nos permita organizar nuestra comunidad en todos los aspectos de la vida humana, con el fin de crecer económicamente y desarrollarnos como personas. Para implementar una estrategia, necesitamos definir las fases del proceso que vamos a iniciar. Algunas de estas fases no se dan en forma consecutiva, sino que pueden darse simultáneamente, en la perspectiva de generar conocimiento a partir de un accionar práctico. 1. LA CONSTRUCCIÓN DE UN MARCO FILOSÓFICO REFERENCIAL Si queremos organizarnos necesitamos establecer un Nuevo Contrato Social Ético y Moral, que regule nuestro accionar personal, social, político y económico. La propuesta es que seamos capaces de interpretar valóricamente el deseo de transcendencia a este momento histórico, de un grupo importante de ciudadanos, que no nos sentimos protagonistas, y no somos interpretados culturalmente por el actual modelo social. Para esto necesitamos trabajar simultáneamente con nuestra humanidad en forma integral. Es decir, no sólo necesitamos pensar, sino también sentir. La experiencia práctica nos señala que para la construcción de un nuevo conocimiento político, se requiere una participación holística, completa, integral del ser humano. El método En este sentido, son importantes modificar nuestras pautas culturales con respecto a los conceptos de tiempo y espacio. Pensamos que para que las personas nos volvamos protagonistas de nuestra historia, requerimos de lugares en donde podamos comunicarnos, iniciar una conversación permanente, con sentido; en donde cada uno cuente su historia, comparta sus sueños con otros; escuche y sea escuchado; acepte a otros como sus compañeros y sea aceptado. En definitiva, inicie un proceso creciente de participación y apropiación de la experiencia histórica. .
La tarea más importante, es la reconstrucción de un tejido socio afectivo, que en un primer momento pasa por el reconocimiento de nuestras propias características como seres sociales, culturales y emocionales. ¿Dónde están los otros? ¿Qué harán actualmente? ¿Podremos contar con ellos y ellos podrán contar conmigo? Son preguntas que nos hacemos en esta fase del desarrollo, que está marcada por un fuerte énfasis generacional. La meta ha alcanzar en esta etapa es la construcción de comunidades, conformadas de distintas maneras: " Comunidades formadas
por familias: hermanos, primos, concuñados. Estos tipos de comunidades no necesariamente comparten un espacio físico común, un barrio, una ciudad. Lo que no quiere decir, que en algún momento no se puedan generar comunidades, que además pueblen un territorio delimitado (barrio, comuna, etc.) en donde se den relaciones mucho más complejas, a través de la expresión de las distintas manifestaciones de la vida humana y social. Lo importante es que exista la intención y la voluntad política de conformar "comunidades". Por eso decimos, que existe la necesidad de establecer un nuevo pacto ético y moral, que regule estas nuevas relaciones. La reconstrucción, actualización y creación de nuevos conceptos Necesitamos pensar: identificar, actualizar y construir nuevos conceptos, que se transformen en ideas-fuerza, que orienten nuestra acción cotidiana. Lo que necesitamos es hacernos un mapa mental, reconstruir el mundo en nuestras mentes, imaginarnos cómo podrían ser las relaciones en ese mundo, cómo podemos aprovechar los recursos con que hoy contamos, en definitiva imaginarnos un modelo experimental de mundo. Esto implicará en el tiempo, no sólo apropiarnos de nuestra propia experiencia histórica, sino que además conocer, analizar y en lo posible experimentar ("vivenciar") otro tipo de experiencias que están sucediendo en estos momentos en otras partes del mundo. Es necesario viajar a otros lugares, dentro o fuera del país. Necesitamos que los más jóvenes de la comunidad vayan experimentando otros "modos de vida", distintos al modo de vida de la clase media nacional. Conocer otras formas de vivir significa apropiarnos de conocimientos acerca de conceptos de organización social, organización económica, pautas morales, actitudinales y éticas, relaciones de parentalidad, cuidados de hijos e hijas, sistemas de educación, etc. Desde la literatura, es necesario la construcción de bibliotecas que reúnan, y que incorporen a la literatura oficial, a todos aquellos autores que actualmente son marginados por las editoriales y los medios de comunicación. Necesitamos rescatar, aquella literatura que hoy día se da por superada, acerca de temas sensibles como son: la teología de la liberación, la educación popular, el materialismo histórico y dialéctico. Actualmente, tenemos la posibilidad de ampliar nuestras lecturas, desarrollando un pensamiento más informado, más amplio en lo ideológico, y más reflexivo, pero esto no significa que destruyamos completamente nuestro acervo cultural y cognoscitivo. Y en el plano de la experimentación social, actualmente, el neo-liberalismo ha abierto las puertas para experimentar nuevas formas de organización económicas, bajo el ojo regulador del mercado. Esto hace que muchas empresas y organizaciones económicas dependan del mercado, esto condiciona fuertemente la organización social, impidiendo a los sujetos hacer lo que quieren hacer, debiendo someterse a la dictadura de la demanda. De este modo los trabajadores desarrollamos una parte unidimensional de nuestro ser humano, aquella parte instrumental, técnica; aquella que le sirve al sistema porque cumple una función específica, necesaria para que el resto pueda funcionar. Sin embargo, a pesar de esto, tenemos la posibilidad de construimos espacios cooperativos o asociativos - cuya construcción tiene más que ver con los valores por los cuales nos orientamos y regulamos nuestra vida moral, más que por la ganancia que podamos obtener, lo que por cierto, no tiene porque se contradictorio -, que nos permitirían trabajar juntos, produciendo aquello que nos hace bien, que nos permite sentirnos útiles y además satisfacer nuestras necesidades más vitales. Todo esto se vislumbra como una situación ideal, pero poco factible. A pesar de ello, quiero recordarles que no estamos en el terreno del pragmatismo, sino que en el terreno de la experimentación. Estamos tratando de inventar una nueva creencia, un nuevo mito: Queremos trabajar juntos con nuestros compañeros y amigos, queremos que lo que hacemos tenga sentido y sea útil para otros, queremos que el trabajo sea una parte de nuestra vida pero no toda nuestra vida. Necesitamos conceptos así de potentes para enfrentar la lógica neo capitalista, que actualmente no tiene un contradictor mundial, como lo tuvo cuando había una concepción soviética. Nuestra respuesta no puede ser todo o nada. Necesitamos vivir aquí y ahora, y aquí y ahora hay que intentar experimentar nuestras concepciones de vida. En resumen, la apuesta es desarrollar a nuestros compañeros y compañeras integralmente, en la perspectiva de la reconstrucción escalonada de una sociedad justa y libertaria. En estos momentos hay dos tareas prioritarias: la reconstrucción del tejido socioafectivo y la actualización y construcción de ideas-fuerza. Es necesario, que en la medida que esto ocurra, establezcamos un nuevo trato, Un nuevo acuerdo social, ético y moral, que regule nuestro accionar, si es que decidimos comprometernos en la construcción de una nueva comunidad. 2. LOS PRIMEROS DESAFÍOS A. El diagnóstico Lo primero, necesitamos saber quiénes somos y con quiénes podemos contar para hacer lo que queremos hacer. ¿Qué es lo que vamos a diagnosticar? a) En primer lugar, a nosotros mismos: Como estamos en una fase de
reagrupamiento, más que de expansión, necesitamos mirarnos
a nosotros mismos, caracterizarnos: A partir de este análisis, cada persona integra a su ámbito de acción habitual, la reflexión grupal, poniendo en relación y articulando su quehacer con la nueva red de conocimientos que se va gestando. De este modo, el colectivo le aporta ideas y el individuo aporta experiencias concretas y prácticas. También es importante, identificar cuáles son las experticias, habilidades o capacidades de las personas que conforman la organización, y agruparlas por ámbitos con el propósito de organizar equipos de trabajo. El criterio de organización, en este caso, es el oficio o profesión, más que la representación política. La idea es no separar a la gente entre "políticos" y "no políticos", sin más bien incorporar la dimensión política a nuestro quehacer laboral. De este modo, tendremos después de un tiempo, una teoría política enriquecida por la experiencia social. Luego de esto, y pensando en el diseño de proyectos, es esencial que la organización defina, a lo menos: " un primer ámbito
de acción: el sistema educativo, la salud, la empresa económica,
la población, lo cultural, etc.; b) En segundo lugar, debemos mirarnos insertos en el contexto socio político en que nos encontramos actualmente. Lo más importante en este sentido es no concebirnos aislados del conjunto de grupos y fuerzas que tienen presencia en nuestro país, en la actualidad. Claramente, encontramos dos polos o dimensiones polares: todos aquellos grupos, partidos políticos o agrupaciones que están insertos en el sistema oficial; y todos aquellos que se encuentran marginados de éste. Entre estos dos polos encontramos una cantidad no despreciable de grupos y personas que en aspectos laborales, sociales y políticos se encuentran asimilados al sistema, pero que en términos personales, religiosos, culturales están en fuerte contradicción con el mismo. En el último tiempo, se observan esfuerzos desde distintos sectores de la sociedad chilena por organizar una alternativa a la Concertación de Partidos por la Democracia, y por cierto, a la Alianza por Chile, las dos agrupaciones oficiales que dan vida al sistema político nacional y administran los poderes del Estado, a través del poder ejecutivo, representado por la Presidencia de la República y el poder legislativo, representado por la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores. Los grupos, que intentan levantarse como alternativa política, actualmente no cuentan con representación parlamentaria, y en la mejor de las situaciones, algunos de sus cofrades ha conquistado la alcaldía en algún municipio. Sin embargo, existe la posibilidad de participar organizadamente en la elección de alcaldes y concejales; la posibilidad de participar como aspirante independiente, tanto a la cámara de diputados como al senado, contando con una fuerza organizada detrás, que en vez de plantearse una representación nacional, decide localizar sus fuerzas en un punto específico de una región, una provincia o una comuna del territorio nacional. La tarea en este ámbito es tomar contacto con estas agrupaciones, y establecer fuertes vínculos de cooperación. No se trata de que ellos se sumen a nuestro grupo, ni tampoco nosotros a ellos, pero sí que establezcamos algunos compromisos de ayuda mutua sobre todo en aquellos campos, en los cuales tengamos mayor competencia profesional, económica o humana. En el ámbito político propiamente tal, a diferencia de la época de la dictadura militar, nos encontramos con un sistema que ha regularizado la actividad política, a través de los partidos políticos, expertos académicos, y operadores que actúan ya sea desde el Estado o desde la Empresa privada; esto quiere decir, que la "gente como uno" no tiene legitimidad para hacer política. Si un grupo se organiza, éste debe estar debidamente registrado, para lo cual se debe cumplir con ciertos requisitos mínimos ante el Tribunal de Elecciones, si no es así se cataloga a esta agrupación como una asociación ilícita. Esto favorece enormemente la capacidad negociadora de los partidos políticos ante el empresariado, los militares, la Iglesia católica y los bancos internacionales. ¿Qué pasaría si los partidos políticos no tuviesen el control de la situación social? ¿Qué pasaría si los gremios no fueran controlados por los partidos y además estos se presentaran ante el empresariado como una sola institución? ¿Qué pasaría si los pobladores eligieran a alcaldes y concejales, que no respondieran a las directrices de partidos, pero sí que siguieran una estrategia regional de autogobierno? Son sólo algunos ejemplos, actualmente los partidos políticos -sobre todo los de izquierda- nos representan mal o no nos representan, porque hemos depositando en ellos nuestros derechos ciudadanos, renunciando a ejercerlos en nuestro propio medio o territorio, pues ha significado autoenajenar nuestro poder. Los partidos políticos existen y son útiles, eso no está en duda, pero actualmente, no existen los mecanismos legales a través de los cuales los ciudadanos podamos evaluar permanentemente el accionar de los representantes del pueblo. Alguien dirá, ¡cómo no! ¡y las elecciones! y nosotros, decimos: " ¿Acaso puede un ciudadano aislado, individualmente, evaluar al representante del pueblo por el cual él votó en la última elección? " ¿Existen acaso agrupaciones de ciudadanos, que puedan cumplir con esta labor? Este es el problema, los parlamentarios son miembros de una colectividad, los empresarios se presentan ante la sociedad como un bloque, lo mismo ocurre las iglesias católica y evangélica, en cambio, los ciudadanos estamos solos, actuamos individualmente, estamos aislados ante poderes altamente organizados. Los ciudadanos servimos para ser usados por estas instituciones, y éstas no necesariamente están al servicio de nosotros, sino que más bien responden a intereses de concentrados grupos de poder. Hay que señalar, con suma claridad que la cultura laboral en la cual crecieron nuestros padres, ya no existe. Actualmente, la relación costo-beneficio, es el criterio fundamental para regular la vida social, al interior de las organizaciones laborales.
Generar voluntad política, significa "reconstituir confianzas", perdonarnos "nuestros deslices ideológicos", reconocer que nos necesitamos unos a otros, unas a otras. Estamos ante el nacimiento de un nuevo paradigma para la vida humana, y quién más que nosotros para aportar a éste.
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