1º REPLIEGUE ORDENADO E INTELIGENTE.

La primera tarea es desarrollar un período de repliegue táctico, ordenación de fuerzas y diseño de una estrategia política eficaz para los intereses populares. Ese repliegue de las funciones gubernativas puede y debe ser ordenado.

Así, siendo uno de los grandes logros la estabilidad política democrática y la consolidación de una democracia que –aunque imperfecta y limitada- es el resultado de las luchas de las fuerzas que ahora se encontrarán en la oposición política al gobierno de derecha. Por lo mismo, resulta de una importancia estratégica un traspaso del poder de forma ordenada y eficiente, a diferencia de lo que hizo el dictador que se llevó hasta las corcheteras de las oficinas públicas.

Pero ese repliegue debe ser inteligente y estratégicamente consistente. Por lo mismo, a sabiendas que es altamente posible que en los próximos meses seamos testigo de actos de travestismo político, de oportunismo ideológico y denuncias de actos de corrupción, las fuerzas democratizadoras deben ser implacables en condenar y sancionar a los oportunistas, ladrones y sinvergüenzas que aprovecharon sus redes políticas para robarle a la sociedad chilena. Las fuerzas que no sean inflexibles en esa condena ética, moral y política, estarán hipotecando seriamente su viabilidad en el largo plazo.

La forma contraria de repliegue –anárquico, desordenado, irracional, vociferante y auto flagelante- sólo dará nuevos argumentos a nuestros adversarios para consolidar su presencia política en el Estado. Pues lo que está en juego no son los empleos de amigos o amigas, sino el fortalecimiento o no del neoliberalismo en la sociedad chilena.

2º AMPLIA UNIDAD SOCIAL Y POLITICA DE LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS Y PROGRESISTAS

Mantener y ampliar la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas es nuestra segunda tarea. En efecto, la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas es la condición para evitar que la mayoría electoral del “pinochetismo” mutado en “piñerismo” logre la una iniciativa política estratégica.

No debe olvidarse que la candidatura de Piñera aglutina un conjunto de fuerzas políticas, económicas y sociales donde la fuerza político-parlamentaria real está en manos de la UDI (dos tercios de la bancada de derecha), que el 75% de los alcaldes de esa coalición son de ese partido y que la hegemonía ideológica del neoliberalismo está amparada en el principal proveedor de cuadros del nuevo gobierno: el Instituto Libertad y Desarrollo.

Por lo mismo, es necesario recoger la propuesta de la candidatura de Frei de superar la actual Concertación en una Nueva Fuerza Democrática y Progresista. Dicho referente debe ser entendido como la nueva forma de un bloque histórico por los cambios; bloque que aglutine a los sectores populares y sectores medios; bloque que articula una alianza social y política entre la Izquierda y el Centro, como condición de posibilidad de una real mayoría por los cambios democráticos.

Más aún, ese eje de la política de alianzas sociales y políticas que exige el momento actual, debe traducirse en una pronta convocatoria a una Asamblea de la Sociedad Civil, donde se re-encuentren las organizaciones sociales de trabajadores, estudiantes, profesionales, campesinos, pueblos originarios, pequeños comerciantes, pequeños empresarios, creadores culturales, organizaciones ciudadanas, entre muchos otros. Articular esa fuerza social exigirá un gran ejercicio de respeto de las diferencia y forjar una unidad desde la lucha social. Significará dejar de lado el sectarismo, el dogmatismo, la verborrea ideologizante y trabajar por reconstruir una sociedad civil cooptada por el aparataje estatal.

3º DEFENSA DE LAS CONQUISTAS SOCIALES, POLÍTICAS Y CULTURALES DEMOCRATICAS

La tercera tarea del período es defender las conquistas sociales, políticas y culturales construidas colectivamente en los últimos años. Defender las conquistas en materia de derechos sociales –educación, salud, previsión social, medio ambiente, vivienda, justicia, seguridad social, de los consumidores, libertades culturales, libertades civiles, etc.- serán el eje de las luchas en los próximos años, así como el papel que le cabe al Estado en asegurar y resguardar esos derechos.

La derecha intentará políticas regresivas en esas materias, aludiendo al argumento ideológico que esos derechos pueden ser consideradas mercancías o servicios provistos por la empresa privada. Las luchas contra el lucro en la educación, la salud, previsión, social, etc., estarán a la orden del día y ese será un espacio de unidad y lucha para las fuerzas democráticas y progresistas.

4º RENOVACIÓN POLÍTICA Y VÍNCULOS CON LA NUEVA SOCIEDAD CIVIL.

La cuarta tarea es avanzar en la renovación del sistema político de partidos y de sus vínculos con la sociedad civil organizada. Sin embargo, las fuerzas democráticas y progresistas deben evitar caer en las trampas ideológicas que han logrado construir ciertos medios o actores políticos.

En efecto, siendo el tema actualmente atizado por los medios de comunicación de derecha, que busca “noches de cuchillos largos”, descabezamientos masivos, cierre de partidos, jubilación de dirigentes, etcétera. Lo curioso es que ello sólo ocurre con los partidos de la Concertación y del Juntos Podemos, pero la vara no es la misma con los partidos de derecha que desde hace más de veinte años tienen liderazgos nacidos en el seno mismo de la Dictadura Militar.

La derecha neo-populista en América Latina ha logrado conquistar y conservar el poder sobre la base de liderazgos políticos carismáticos, técnicas de marketing político, uso de los medios audiovisuales y una crítica furibunda a los partidos políticos como instrumentos de expresión de la soberanía popular. Por defecto, plantean que son los “líderes naturales” o ciertos individuos providenciales los modernos vehículos de expresión política. Por eso promueven el individualismo político, la despolitización social y decretan la muerte de los proyectos colectivos. Así, la tarea de la unidad social y política del pueblo, unido a los vínculos a las luchas sociales es la forma actual de combatir la despolitización de las democracias contemporáneas.

Por otra parte, otros dirigentes políticos están estructurando propuestas de renovación, refundación o abiertamente de liquidación de los partidos existentes a partir de un cierto neo populismo tecnocrático, donde se busca dar espacio a aquellos funcionarios públicos que ahora serán desplazados de sus oficinas estatales. La natural ambición de las nuevas generaciones, sin embargo, debe ser mediatizada por esa necesaria re-vinculación de los partidos con la sociedad civil. Pues cambiar unos burócratas viejos por otros burócratas jóvenes no permitirá reorientar nuestras luchas.

La solución es abrir los partidos a los dirigentes sociales, populares, sindicales, estudiantiles, indígenas, de organizaciones feministas o ecologistas. Es reponer esa vieja doctrina libertaria de que los dirigentes de los partidos de izquierda debían –como obligación- estar vinculados a algún tipo de organización social o popular. Eso es más radical que pedir “gente joven” o “caras nuevas”: es asumir autocráticamente que en las direcciones de los partidos políticos democráticos y progresistas predominan funcionarios públicos y burócratas a sueldo, en vez de líderes sociales. Obviamente que ninguno de los actuales incumbentes hará esta propuesta, por lo que debe ser tarea de las propias organizaciones ciudadanas y sociales populares quienes exijan a los partidos su re-vinculación con la sociedad civil organizada.

Para finalizar, señalamos que esta última tarea es la de menor importancia política para el pueblo de Chile. Sólo es de interés para quienes se acostumbraron a hacer política de los aparatos partidarios, las “máquinas”, desde las fracciones, desde las tendencias, desde oficinas públicas y desde los locales partidarios. Es decir, de aquellos que perdieron todo vínculo con la nueva sociedad civil y con los nuevos movimientos ciudadanos que resultaron de veinte años de gobierno concertacionista.

Si es efectivo que la realidad social, política y cultural ha cambiado; eso hace urgente un cambio en el diseño político de acumulación de fuerzas que se ha venido sosteniendo desde hace ya 20 años. Pero eso es una tarea colectiva y no de personalidades mesiánicas que salvaran nuestra almas corruptas por el pecado del Poder....

Ahora bien, simplemente asumir que esa es la actual realidad de las fuerzas democráticas y progresistas es un avance. Es comenzar a entender la Política como el espacio donde lo imposible se hace posible, a despecho de quienes redujeron lo político al debate tecnocrático de políticas públicas. Es comenzar una necesaria reflexión crítica y autocrítica desde una perspectiva política, sin que ello conduzca al inmovilismo o a dar ventajas estratégicas…