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Ensayo sobre la ceguera. José Saramago
Alfaguara. 373 pgs.
Esta novela del escritor portugués, Premio Nobel 1998, se extiende
por sobre las trescientas páginas narrando un mundo delirante,
semejante a los descritos por José Donoso en El obsceno pájaro
de la noche en cuanto a la sobredosis de imaginación que desborda
el novelista, pero diferente en cuanto al tratamiento de los personajes.
Saramago salva a sus héroes de la agonía y la desesperanza,
y nos entrega una mirada cargada de humanidad, a pesar del grotesco
mundo que describe.
En Ensayo sobre la ceguera, un día cualquiera un hombre que conduce
su automóvil en dirección a su casa, parado frente a la
luz roja de un semáforo se queda repentinamente ciego. Acude
al oftalmólogo, y después de examinarlo, se queda ciego
también el profesional. De esta manera, van quedando ciegos otros
tantos seres al punto que, el gobierno, decreta la existencia de una
epidemia de ceguera y traslada a todos los ciegos a un recinto que con
anterioridad ha servido de manicomio y el que en la actualidad se encuentra
abandonado, con las características propias de los lugares públicos
que quedan abandonados. En ese sitio aíslan a los ciegos para
que la epidemia no se propale por la ciudad. Las vivencias de los ciegos
amontonados en el recinto terminan siendo horrorosas debido a la ceguera
que les impide movilizarse a los baños y a procurarse el alimento.
La mujer del médico, como es denominado la protagonista de la
historia, por cuanto ella acompaña a su marido a la reclusión
sin haber sufrido la ceguera de éste, termina siendo la heroína
que ayudará a un grupo de ciegos a salvarse de una infinidad
de desventuras por las que tendrán que pasar los demás.
Pero la historia no termina allí. Una vez que este grupo de ciegos
consigue la libertad y salen a la calle, descubren a través de
la mujer del médico que toda la ciudad padece del mismo mal,
y por lo tanto la ciudad se ha transformado en un caos también.
Recorrerán la ciudad buscando sus casas hasta dar con la del
médico donde vivirán un tiempo de manera más civilizada,
pero apremiados siempre por la falta de agua, alimentos y demás,
hasta el día en que poco a poco comienzan a recuperar la visión.
Cabe preguntarse por la alegoría a la que alude esta novela,
y aunque por momentos pareciera evidente que la ceguera representa la
falta de amor de los hombres de nuestro siglo para vivir en armonía,
también indica la ceguera con que nos movemos a diario por los
acontecimientos, sin valorar el mundo que vemos a diario sin esfuerzo
de nuestros ojos. Saramago juega de manera magistral con los sentimientos
y pensamientos del hombre, aludiendo a sus grandes conflictos existenciales,
y transformándolos en un absurdo. La carencia de personajes con
nombres propios en la novela, revela la condición genérica
del hombre, en tanto los problemas abarcan a toda la humanidad.
La pericia del narrador para mantener entretenido al lector durante
el relato es notable. Destaca el buen uso del idioma, los recursos narrativos
para hacer giros de narrador, la habilidad para mantener a sus personajes
circulando por la novela sin necesidad de llamarlos con un nombre propio.
En fin, una pericia admirable.
Agosto del 2002
Miguel de Loyola
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