Extracto
del libro inédito “LA HISTORIA QUE PARECE UN SUEÑO”
de
Mario Aguila.
Pelantaru El gobernador
de Chile don Martín García Oñez de Loyola al frente de
sus tropas recorría los
bosques del Nahuelbuta con aire triunfal. A las 02:00 de la
madrugada del 23 de diciembre de 1598 en Curalava Pelantaru y 600
de sus guerreros cayeron
sorpresiva y violentamente sobre el
campamento enemigo El sargento
Bernardo de Pereda el único
sobreviviente, con 23 heridas en el cuerpo, pudo vivir
“haciéndose” el que estaba muerto Pelantaru
durante años usó el cráneo del gobernador para beber su
chicha y en 1608 en
señal de paz el cráneo del
gobernador fue devuelto. En 1570 El virrey del
perú don Francisco de Toledo, con la idea de
socorrer a las fuerzas españolas en Chile, mandó pregonar
en Lima un bando que decía: “Todos los
caballeros gentiles y soldados que quisieran ir a servir a su majestad en la defensa y
pacificación de las provincias del Reino de Chile, acudan a los
oficiales reales que S. M. tiene en
esta ciudad, que ellos los
asentarán, y por orden que tienen los ayudarán con plata, armas, ropa,
vituallas y otras cosas necesarias para la dicha jornada” Pero, era tal
el temor que inspiraba la guerra de Arauco que pasados
cinco días de la publicación del bando, los oficiales reales certificaron
que había un solo inscrito. La historia
recuerda a este temerario: don Francisco de León. En Perú, Chile tenía la
reputación de ser “cementerio de españoles”. Janequeo El cacique
Huetopaen de Llifén fue muerto en horrible tormento por mandato del
gobernador don Alonso de Sotomayor la viuda de
Huetopaen se llamaba Janequeo y después de la
muerte de varios caciques quedó al mando
de sus guerreros Janequeo atacó incansablemente
a sus enemigos, atrapó un
destacamento de soldados que se dirigía de Osorno a Valdivia, bajo sus
órdenes todos fueron decapitados. Audazmente
aparecía en cualquier parte del Nahuelbuta y desaparecía
en cualquier otra. La lucha contra
ella nunca tuvo buenos resultados, jamás se dejó
sorprender por los españoles. Fatigada de la
guerra se retiró hacia el sur a sus tierras cerca de Villarica. Desapareció sin
dejar rastro se especula que
ella y su pueblo fueron vencidos por la peste. |